La moto más vendida en Colombia revela cómo miles de familias buscan sustento sobre dos ruedas
El informe de la ANDI y Fenalco registró 111.896 motos nuevas matriculadas en agosto, con la AKT NKD125 liderando las ventas. Expertos vinculan el auge a la informalidad laboral.
El mercado de las dos ruedas sigue en ascenso en Colombia. Según el consolidado mensual elaborado por la ANDI y Fenalco, durante agosto se matricularon 111.896 motocicletas nuevas en el país, una cifra que representa un crecimiento del 17,83 % frente al mismo mes del año anterior. Pero más allá del volumen, el reporte deja ver un patrón de consumo que, según los analistas del sector, está estrechamente ligado a la manera en que millones de colombianos se ganan la vida.
El modelo que encabeza la lista es la AKT AK125NKD EIII, popularmente conocida como NKD125, con 7.297 unidades nuevas matriculadas solo en ese mes. Se trata de una moto de bajo cilindraje, cuyo precio comercial ronda los 4.900.000 pesos y que los usuarios valoran por su bajo consumo de combustible, su peso reducido y su facilidad de manejo. Entre los motociclistas es reconocida como una de las opciones más convenientes para trabajar, precisamente por lo económica que resulta tanto en la compra como en el mantenimiento.
Un mercado volcado al bajo cilindraje
La tendencia no se limita a un solo modelo. El escalafón de las más vendidas está dominado por alternativas igualmente asequibles, como la Bajaj CT100, que ocupa el tercer y el séptimo lugar del listado general con sus versiones ES y KS, respectivamente. En conjunto, el informe detalla que el 46,43 % de las motocicletas comercializadas en agosto corresponde al segmento de entre 101 y 125 centímetros cúbicos.
Los gremios que elaboran el reporte fueron explícitos al interpretar esa composición del Top 10. Según la ANDI y Fenalco, el listado evidencia la alta demanda de motocicletas de trabajo, utilizadas a diario por millones de colombianos como herramienta para generar ingresos, desplazarse y desarrollar actividades productivas.
En otras palabras, el comprador promedio en Colombia no está buscando potencia ni deportividad, sino un vehículo que cueste poco al adquirirlo, gaste poco combustible y no implique reparaciones costosas. Ese cálculo explica por qué las marcas de entrada dominan las cifras mes a mes.
La informalidad detrás del volante
Oliverio García, presidente de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), ha sostenido que el fenómeno de las motos en las calles colombianas no se explica únicamente por el gusto o la afición hacia estos vehículos. Para el dirigente gremial, buena parte de la demanda responde a que los ciudadanos encontraron en ellas una salida laboral.
“La motocicleta dejó de ser vista únicamente como un medio de transporte individual para convertirse en el principal activo de producción y sustento para millones de familias en Colombia”, señaló García.
El directivo agregó que, frente a los altos índices de informalidad laboral, comprar una moto de bajo cilindraje se convierte en la vía más rápida y barata para autogenerar ingresos diarios, ya sea a través de domicilios, el transporte de pasajeros o los servicios de mensajería.
Ese diagnóstico coincide con las estadísticas oficiales. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reporta de manera sistemática que la tasa de informalidad laboral en el país ronda el 55 %, lo que implica que más de la mitad de los trabajadores colombianos no tienen empleo formal, contrato fijo ni prestaciones sociales.
Así, el crecimiento sostenido de las matrículas de motocicletas se ha convertido en un indicador que va más allá del sector automotor. Cada nueva unidad que sale de un concesionario no solo suma al balance de ventas del mes: también refleja la decisión de un hogar que apuesta por un vehículo de bajo costo como su principal fuente de ingresos, en un mercado laboral donde la estabilidad sigue siendo la excepción y no la regla.
Con información de: Semana.
Imagen tomada de Semana (ver nota original)